El subcampeón que descendió

Argentino de Rosario fue subcampeón de la B Metropolitana de 1988/89. Pero venía muy mal con el promedio y descendió. Un caso inédito.

En el mundo Ascenso todo es posible. Alegrías, frustraciones, récords y goleadas. Historias de vida. Historias de injusticias. Argentino de Rosario, el Salaíto, fue un triste protagonista de esta última situación. Cuando se inició la temporada 88/89, dirigentes, jugadores y cuerpo técnico, encabezado por la dupla José Machetti-Oscar Craiyacich, sabían que necesitarían de una buena campaña para no descender. El equipo rosarino comenzaba con el peor promedio (56 puntos acumulados), tres menos que Deportivo Merlo y a nueve de Defensores de Belgrano. Defensores Unidos de Zárate, recién ascendido, dividía por uno.   +/-

Veinte años después, Rubén Plaino, uno de los goleadores de aquel equipo (hizo 10), le cuenta a Clarín: "Yo jugaba en El Salvador, en Luis Angel Firpo, y cuando regresé, José Machetti me pregunto si me animaba a participar de una patriada. Sabíamos que iba a ser muy difícil, pero aceptamos el desafío. El objetivo era salir campeón, porque era la única manera de salvarnos sin depender de nadie".

La dupla técnica completó un equipo tenía jugadores experimentados como Daniel Killer, Ricardo Ferrero, Villi Trebino, Rubén Plaino, Adrián Lanzoni y Raúl José Almada (goleador del equipo con 15 tantos) con otros hombres surgidos del club como Manuel Arrabal, Claudio Bivona, Alejandro Fensel, Gustavo Piris, Roberto Soria y Abel Piva (que luego tuvo un paso fugaz por Independiente), y otros jóvenes valores como Walter Reyna, Eduardo Quiroga y Hugo Fretes. "La única opción que teníamos era salir campeón", sostiene después de 20 años Plaino. Argentino de Rosario marcó diferencia de entrada, pero no pudo sostener el ritmo de Villa Dálmine, que se consagró campeón tres fechas antes (terminó el torneo con 46 puntos, ocho más que Argentino). Cuando se jugó la última fecha, Argentino le había descontado ocho de los nueve puntos que le llevaba Defensores de Belgrano. En tanto, Defensores Unidos había quedado condenado al último lugar de la tabla de promedios del descenso. "Nosotros tuvimos la peor experiencia con este tema. Sufrimos en carne propia todo lo que se dijo, que lo habían puesto para favorecer a los equipos grandes. Y entonces lo aplicaron también a las categorías de ascenso", recuerda Plaino, todavía con un poco de bronca.

La última fecha, jugada el 11 de marzo de 1989, fue para el infarto. Argentino de Rosario recibió a Deportivo Laferrere, Defensores de Belgrano a All Boys y Defensores Unidos de Zárate jugaba de visitante el clásico con Villa Dálmine. Argentino ganó 1-0 con gol de Plaino. Defensores venció 1-0, con gol del brasileño Ronaldo Da Silva, quien luego jugó en All Boys. Mientras que Dálmine, con gol de Cena, venció a Defensores Unidos. Descendieron Defensores Unidos y Argentino de Rosario. Defensores de Belgrano se salvó por un punto.

Los dirigentes de Argentino de Rosario hicieron un último intento para evitar el descenso. Presentaron un proyecto a la mesa de la divisional para jugar un cuadrangular con Defensores Unidos y el tercero y cuarto de la Primera C. El proyecto fue rechazado por los otros dirigentes. El voto de Nueva Chicago, en contra, fue clave y por eso los directivos rosarino rompieron relaciones con el club de Mataderos.

"Jugamos a la temporada siguiente en la C. Yo solamente la primera rueda porque me fui a jugar al Betar de Tel Aviv, en Israel. Salvo los más grandes, el plantel se mantuvo y el equipo ganó el Octogonal por el segundo ascenso y volvió a la B Metro". De su paso por Israel, Plaino rescata la amistad que Guillermo Petite, también ex jugador del fútbol de Ascenso, que perdura después de 18 años. También cuenta que se volvió cuando estalló la Guerra del Golfo, en 1990. 

Se recuerda un caso similar hace poco en Primera División. En el torneo Clausura 04, Talleres de Córdoba finalizó tercero. Tenía mal promedio y quedó en zona de Promoción. Después, jugó dos partidos con Argentinos Juniors y descendió a la B Nacional. La diferencia, es que Argentino de Rosario fue subcampeón de la temporada y Talleres, tercero en un torneo corto.

Argentino de Rosario estuvo a un paso de jugar en la B Nacional, la máxima categoría del Ascenso. Sin embargo, se tuvo que resignar a jugar un año en Primera C. El subcampeón, a veces, no tiene privilegios.

SUBCAMPEON. El equipo de Argentino de Rosario que, a pesar de haber salido segundo, se fue al descenso. Arriba: Plaino, Bivona, Killer, Ferrero, Montero, Del Grande. Abajo: Almada, Reyna, Masotti y Fretes. (Foto gentileza Rubén Plaino)

Fuente:http://www.clarin.com/diario/2009/09/12/um/m-01997033.htm












No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
ir arriba